¿Por qué soñamos?


Desde hace cientos de años el hombre ha tratado de dar respuesta a esta pregunta. Algunos de los primeros intentos se encuentran en los libros de interpretación de sueños de diversas culturas, en Egipto, por ejemplo, se escribió un libro que reunía los sueños más comunes y sus significados. En Mesopotamia los reyes escribían sus sueños en tablas de cera para después interpretarlos. Desde entonces no hemos descansado en nuestra lucha por entender por qué soñamos. Después de muchas investigaciones, adelantos tecnológicos y persistencia, seguimos sin tener respuestas definitivas, pero existen algunas teorías interesantes.

Soñamos para cumplir nuestros sueños

En 1900 Sigmund Freud dijo que mientras nuestros sueños, incluso las pesadillas son una colección de imágenes de nuestra vida consciente, es decir, mientras estamos despiertos, estas imágenes también tienen significados simbólicos, los cuales están relacionados con el cumplimiento de los deseos del inconsciente. Freud dijo que todo lo que recordamos cuando despertamos de un sueño es una representación simbólica de nuestros pensamientos primitivos, necesidades y deseos. Él creía que al analizar estos elementos el contenido del inconsciente puede ser revelado a nuestra mente consciente y los problemas psicológicos derivados de su represión pueden ser identificados y resueltos.

Soñamos para recordar

Dormir es bueno para mejorar el rendimiento de ciertas funciones cerebrales, pero soñar mientras dormimos es aún mejor. En 2010 unos investigadores descubrieron que los individuos de su estudio podían resolver con mayor efectividad un complejo laberinto en 3D si habían soñado con él antes del segundo intento. Estas personas tuvieron 10 veces más éxito que aquellas que no habían dormido entre un intento y otro y aquellos que habían dormido, pero no soñado con el laberinto. Los investigadores llegaron a la conclusión de que algunos procesos mentales sólo se llevan a cabo mientras estamos dormidos y los sueños son señales de que estos procesos se están llevando a cabo.

Soñamos para olvidar

Existen alrededor de 10 000 trillones de conexiones neuronales dentro del cerebro, éstas se crean a partir de nuestros pensamientos y nuestras acciones. En 1983 surgió una teoría neurobiológica llamada aprendizaje inverso, dicha teoría sostiene que mientras dormimos, principalmente durante la fase REM (sueño de movimientos oculares rápidos), el neurocortex repasa las conexiones neuronales y desecha aquellas que son innecesarias. Sin esta fase de desaprendizaje nuestro cerebro podría llenarse de conexiones inservibles y pensamientos “parásito” podrían interferir con nuestra capacidad de pensamiento mientras estamos despiertos.

Soñamos para mantener trabajando a nuestro cerebro

La teoría de activación continua propone que los sueños se derivan de la necesidad de nuestro cerebro de crear constantemente memorias a largo plazo, con el fin de funcionar correctamente. Cuando las entradas de información externa (sentidos) llegan a cierto nivel de inactividad (al quedarnos dormidos), el cerebro desencadena la generación de información hacia sus almacenes de memoria, lo que se traduce en las imágenes y sentimientos que experimentamos al dormir.

Soñamos para ensayar

Los sueños que involucran situaciones peligrosas y amenazadoras son bastante comunes y la teoría del instinto primitivo de ensayo sostiene que el contenido de un sueño es significativo para su propósito. Ya sea que se trate de un sueño lleno de ansiedad por ser perseguido por un oso o pelear con alguien en un callejón oscuro, estos sueños nos permiten practicar nuestros instintos de supervivencia y así mantenerlos en buena forma en caso de que algún día sean necesarios en la vida real. Pero no siempre tienen que ser situaciones desagradables, por ejemplo, soñar con alguien que nos atrae puede darle algo de entrenamiento a nuestro instinto de reproducción.

Soñamos para sanar

Los neurotransmisores de estrés están mucho menos activos durante la fase REM, incluso en aquellos sueños sobre experiencias traumáticas, lo cual llevó a algunos investigadores a suponer que uno de los propósitos de soñar es llegar al borde de experiencias dolorosas y de esta forma permitir la curación psicológica. Revivir experiencias traumáticas en nuestros sueños y con una menor cantidad de estrés puede darnos una perspectiva más clara y una mejorada habilidad de procesarlas de forma psicológicamente saludable. Personas con problemas de estado anímico o con estrés postraumático frecuentemente tienen problemas para dormir, llevando a los científicos a creer que la falta de sueño puede ser un factor determinante en sus malestares.

Soñamos para resolver problemas

Sin limitaciones por parte de la realidad y la lógica convencional, nuestra mente puede crear un sinnúmero de escenarios para ayudarnos a comprender los problemas y desarrollar soluciones que no consideramos al estar despiertos. Las investigaciones han demostrado la efectividad de soñar sobre la resolución de problemas. El químico August Kekule descubrió de esta forma la estructura del benceno, razón por la cual, en ciertas ocasiones la mejor forma de solucionar un problema es soñar con él.

Estas son algunas de las teorías más aceptadas y conocidas. Mientras la tecnología incrementa nuestra capacidad de entender cómo funciona el cerebro es posible que algún día tengamos una respuesta definitiva. Pero hasta que llegue no nos queda más que seguir soñando.

Referencias:

Imagen destacada: Fittipaldi, M. (2011). Un mundo de sueños. [image] Available at: http://blogsdelagente.com/mercedesfittipaldi/tag/surreal/?doing_wp_cron [Accessed 22 May 2016].

R, L. (2013). ¿Por qué soñamos? – La Mente es Maravillosa. [online] La Mente es Maravillosa. Available at: https://lamenteesmaravillosa.com/por-que-sonamos/ [Accessed 22 May 2016].

Nationalgeographic.es. (2016). ¿Por qué soñamos? — National Geographic. [online] Available at: http://www.nationalgeographic.es/noticias//111129-sleep-dreaming-rem-brain-emotions-science-heal [Accessed 22 May 2016].

 

Anuncios